“Terminé el semestre, pasé los parciales… ¿por qué sigo sintiendo que me falta algo para ‘ser psicólogo’?”

Ese “algo” es la identidad profesional. Catalina Harrsch propone en su su libro “Identidad del psicólogo” que esta identidad se construye equilibrando cuatro dimensiones interdependientes:
| Yo | Núcleo | Pregunta guía | Micro‑imagen cotidiana |
| Teórico | Conocimiento | ¿Qué sé y cómo lo explico? | Resúmenes en tu cuaderno después de clase |
| Empírico | Experiencia | ¿Qué hago con las personas? | La primera entrevista supervisada |
| Individual | Reflexión personal | ¿Quién soy mientras practico? | Escribir un diario post‑sesión |
| Social / político | Compromiso comunitario | ¿Para qué sirve mi profesión en la sociedad? | Taller gratuito de crianza en tu colonia |
La autora los define así: el Yo teórico engloba todo aquello que tiene que ver con la adquisición y transmisión de conocimientos; el empírico se vincula con la vivencia del encuentro con otros seres humanos; el individual con la reflexión y la toma de conciencia de su ser en el mundo; y el social se articula a las relaciones de trabajo y al poder colectivo del acto creador.
¿Por qué cuatro y no solo uno?
Porque la identidad se vive como mismidad y continuidad: sentirte la misma persona a lo largo del tiempo mientras interactúas con otros. Esa sensación surge de la interacción dinámica de los cuatro Yo. Si solo estudias, pero nunca practicas (Yo teórico sin empírico) terminas como “psicólogo enciclopédico”. Si solo practicas sin teoría, te vuelves “intuitivo sin base”. Y si olvidas tu Yo social, tu trabajo puede ser brillante pero irrelevante para la comunidad.
Mini‑reto de auto‑diagnóstico:
1. Dibuja un cuadrante y asigna 10 puntos a repartir entre los cuatro Yo.
2. Registra durante una semana qué actividades alimentan cada cuadrante.
3. Ajusta: prioriza el Yo con menos puntos la semana siguiente.
Ejemplo práctico
Imagina a Ana, alumna de sexto tetramestre:
• Lunes: estudia teoría del apego (Yo teórico).
• Miércoles: aplica una escala de vinculación madre‑bebé (Yo empírico).
• Jueves: reflexiona en su diario sobre sus propias experiencias de crianza (Yo individual).
• Sábado: facilita un círculo de apoyo a familias desplazadas (Yo social).
Al final de mes, Ana nota que hablar en público le cuesta, así que decide inscribirse a un curso de oratoria —fortalece su Yo individual y social a la vez.
¿Cuál de tus “Yo” está más fuerte hoy? ¿Cuál necesitas nutrir la próxima semana?